miércoles, 14 de marzo de 2012

José Raquel Mercado, el oneroso

Carreras Ilegales


Vamos a ver si puedo superar mi gen moto recesivo.

Volvamos sobre lo que sucedió antes de todo el rollo de Margarita. La abuela mía, ultra borbona, tenía un abuelo que era embajador por allá en los años 20, o antes, no puedo ser precisa porque no me acuerdo, pero estoy segura de tener entre mis haberes unos cuantos amigos periodistas e historiadores que me ayudarán a encontrar y publicar la documentación pertinente de las hemerotecas y la biblioteca del Congreso. El Príncipe de Asturias para el que llegue primero.
Demás que el abuelo de mi abuela se las daba de muy familiar de don Andrés Díaz Venero de Leyva, alguien en esa línea familiar? A que son pelirrojos …
Pues cuentan que el super abuelo salío para una convención en Caracas, la de Ocaña es otra cosa (una recordadita sobre los convenios, alguien sabe que se discutió en Traxcala que no tenga que ver con Ketama?, se les agradecería), y no regresó dado que fueron secuestrados por un grupo de terroristas afganos ocultos entre la delegación. Parece que para la época ya era costumbre de los afganos controlar los servicios de alojamiento, los itinerarios terrestres, marítimos y aéreos, y el servicio de mesa. Discútanlo, si ya son civilizados! Me emputa la visión eurocéntrica de Geomundo!
Entonces para tener en cuenta, guía de viaje, los afganos le compran el tiquete; los polacos profetizan sobre los funcionarios públicos que lo atienden; los yugos le buscan compañía; los españoles prestan los servicios de traducción y organizan todo el paseo; la guardia suiza le ofrece todo en chocolatería por sí el cliente se pone difícil; los latinos le tienden la cama y le desempolvan el tocador y los artículos de belleza, donde los deje le brillan hasta los soles a los generales; todos menos los puertorricos que son divertidos, esos le cargan las maletas y le hacen las gestiones de aduana si son requeridos, todo por una módica comisión, y si no les gusta, vaya uno a saber lo que hacen después con las maletas; los cubanos le reciben los pagos con tarjeta de crédito y también le prestan el servicio telecomunicaciones, desde el traga monedas hasta la televisión; y en los puestos de café de Colombia, con gusto, le sugieren los restaurantes uno, dos, o tres tenedores de la ciudad, supongo que con ello definen con cuantos gañanes le caen al pobre turista.


A ver los documentos de la SS que certifiquen que sí hice inteligencia para los Estados Unidos. Una habitación, una ciudad …

A la salida de la experiencia, siempre encontrará un afro cubano, en América Latina todos somos cubanos, que lo reconcilia con la vida, le dice que todo bien y lo va engallando con el kit paramilitar, la gafa, el porta celular, la camiseta de pielrroja para que crean que es un hombre Marlboro evolucionado, la correa de chapa bien gavilana y si lo pide hasta el diente de ajo se lo consiguen.


Volviendo a Caracas (nombres y fechas de la construcción de las principales vías de Bogotá, ubícate compañero), el vizcabuelo viajó con las hermanas de mi abuela, eran trillizas, y un hermano, del que no se volvió a saber, debe estar en Saravena,  así de fastidiosos eran, eran y no son, llevo ya quince años de mortandad familiar.  Y no hacía sino Margarettas, Marguerites y Magrits, no creerán que me hacía la vuelta a mi … en buen francés, A bien tot.


Viajaron todos menos mi abuela que se había escapado subrepticiamente con un médico liberal y venezolano conocido como José Gregorio Hernández y con quien recorrería gran parte del Tolima. Que no lo cuente Darío Echandía!
Claro que otros dicen que se lo cambiaron, que su doctorcito original era de origen argentino y primo de Alma de la Calle. ¡Que no esperen a que le ponga una gallina Hempshire! – decía el abuelo Ricardo, cuando vió llegar a la poeta de la mano de un bebé gigante, que no era el suyo, ese era el cuento del Ukelele.
Y de ahí vienen gran parte de los conflictos con los compañeros venezolanos, pues las tías abuelas después de aquel incidente, decidieron no deshacerse de los afganos sino emparentar con ellos, lo llaman síndrome de Estocolmo y cada una tomó un camino distinto. Emma (Emaus) siguió como diplomática durante el gobierno de Carlos Andrés Pérez y medió sobre la situación de los niños y jóvenes hijos de los traficantes capturados o dados de baja en Colombia, dado que muchos de ellos eran descendientes de familias del ejército norteamericano e hijos de las post-guerras (primera y segunda guerra mundial, y la guerra de Corea, que terminó con la muerte de Stalin), mientras que en el contexto global se libraban conflictos en Argelia, Túnez, Siria, y Vietnam, estando en juego además la reubicación de las familias judías en la naciente Israel.
El convenio que fue firmado, aparentemente, entre el gobierno de Alfonso López Michelsen y Jimmy Carter determinó la reubicación de los muchachos en familias liberales con una presencia muy fuerte de los organismos de seguridad del estado.
El pájaro carpintero salía a la ciudad …

Para la época, los miembros del ejército de origen liberal eran considerados de segundo orden, lo que motivó caos en la información al interior del mismo. Las familias en el exterior sin comunicación con sus muchachos se movilizaron en contra de los conflictos en el mundo, llegando incluso a negarse a participar en la guerra de Vietnam, y en Colombia la situación global terminó generando continuos  falsos positivos de todo orden. Los muchachos en cuestión fueron ubicados en colegios supervisados por el antiguo F-2. Con la desaparición del ente estas familias quedaron en el más profundo silencio.

La otra tía abuela, se infiltró en el ejército bolivariano y se dirigió hacia un sector en el que se ubicaban las familias de Gómez Plata y de Toledo Plata, ambas familias conservadoras y árabes. Por supuesto que se calentó la zona y no escatimaron en retaliaciones, máxime cuando muchos de estos grupos denunciaban el secuestro de sus jóvenes.
Las abuelas fueron conocidas como las mil marías y tras su muerte sus descendientes permanecieron en el olvido histórico.

Tras las revueltas del 9 de abril del 48, la familia de Bolivar y cuyas hijas estudiaban en el colegio de La Presentación, tuvo que salir del país, algunos dicen que se refugiaron en Venezuela, otros que se extendieron por el Caribe, en donde por tradición tenían amigos y familiares, que fueron a los EEUU, Londres y París, según parece Bolivar apoyó las guerras napoleónicas, de ahí el nombre de Córcega, la isla de los últimos días del dictador. Y también por genética, olvídense de la clonación, tenían la tendencia a tener partos múltiples.
Por supuesto que las dos familias emparentaron. Yo no entiendo cuál es la queja, la elegancia era para mí que me encontraba en libertad condicional … afortunadamente no soy sino una.
Quién me rompió la vajilla? Y que dizque que nadie se dio cuenta …


Por otra parte, el abuelo mío que era liberal, pero que no lo dejaron ser facineroso, fue reclutado por el ejército y enviado a la guerra contra el Perú, tenía dos hermanas y un medio hermano cura. La abuela Carmen, terminó viviendo al frente de la finca de recreo de los Santodomingo en Chía, quien no recuerda a Luis Chiape?


Dejá la suspicacia, mamá Lucrecia solo era una familiar lejana de una señora Cheyenne que a comienzos de siglo destilaba alcohol en Texas, y era la que le hacía la gimnasia a papá Ricardo.
Alguien más con el personaje de Dakota?

Y la señora Ignacia Galvis, cuya descendencia terminó formando parte de las filas de las FARC - EP, apoyando por izquierda a la tía abuela Aura (AUROS, qué manes tan sapos …) en el Huila y el Cauca.
Del medio hermano cura, poco o nada se sabe, se despeñó en Monserrate y dicen que algún astuto tomó sus documentos y se hizo pasar por cura en la congregación. Es el inicio del ELN.
No entiendo cómo hizo mi abuelo liberal para tener un hermano cura en la república conservadora. Lo cierto es que mi abuelo, al que la industria discográfica moderna decidió inmortalizar como Mariano Cívico, terminó haciéndonos caminar a todos derechitos como José Domingo Bautista y nos dejó a la familia mirando para Nicaragua, como para que no digan que no fue un contratista leal a la fábrica de Bavaria. Y Santodomingo padre fue generoso al permitirnos jugar la guerra fría completa, como para que no nos dejáramos de orientar …

Y la Universidad Nacional como epicentro del conflicto.

Mari Trini murió en el 73, aún no entiendo como no permiten que precluya la investigación, mientras que en el 76, papá Leo (Ventura Díaz) fue enterrado por sus amigos, muchos consumidores de la generación yeyé y gogó, teleaudiencia de la operación jajá y del club del clan, así como asiduos visitantes del Mamut Rosa y las boleras de Unicentro, bajo el pseudónimo de José Raquel Mercado, todo bajo la más estricta confidencialidad.
Todavía se encuentra donde lo dejaron, a la entrada del Cementerio Central de Bogotá.
Dicen que sus restos fueron traídos en un camión de habichuelas. Desde entonces pusieron a la familia del original Mercado, quien probablemente tampoco se llamaba así, a dar espectáculos globales, quién no recuerda a Ralph, entre otros muchos. Cómo sería el susto!  No sobra decir que el arroz con habichuela y carne guisaa, no se hace más;  A los docentes de Colombia  a militar, José Raquel pasó a la historia como un aguerrido sindicalista asesinado; Y a la familia del hortelano que lo atrapó a cazar mariposas, quien no recuerda a Pedro y el Lobo?
Dicen que para continuar la investigación, han ubicado a un hábil (ah, vil) ciudadano en el rol del sindicalista, hace tiempo que la CIA no produce más que ciudadanos y los nombres de las figuritas de antaño ya no son más que roles (ya dejá de buscar a Jhonny … ese man hoy se llama Isaías, o Francisco, hace cuánto que no hacen Eustasios, Arquímedes o Estorgios … - nombres más populares entre los funcionarios de antaño, todos en el santoral. A ver las monitas con las caras …) y que el fulano se ha hecho nombrar hasta Ministro de Educación regulando todo como lo conocemos hasta hoy.  Demás que es el único sin santo! Nombre de un Ministro de Educación notable, a ver si lo encuentran. Pues el man continuó dando lora, se alineó en el rol de Vlad Tepes (tan creativo) y continuó disparando, torturando y desapareciendo gente en todo el Tolima Grande hasta el Cauca.
Como donación, los nombres de todos los colegios venden a alguien, y créanme que todos tenemos formación militar, hasta la dulzura de muchachos que se pasean de colegio en colegio haciendo la inteligencia …
A quién no lo cogieron en flagrancia tomándose un roncito? Y es que el  problema es de nutrición. A ver cómo nos educan?




Y esa es la razón por la que la última noche todos fueron menos nosotros, arriba la reforma a la educación. Mientras que la Unión Soviética ya librara la carrera espacial, y en lugar de Jacobo Arenas tenían a Bronovsky (que man pa’ tenr huevo), y al tiempo que el viejo Mao hacía su revolución cultural, desde Mejico hasta la Patagonia nos han dejado en la más terrorífica ignorancia. Cuál es, entonces, el cuento del desarrollo?
Oigan a ésta, dizque que no puede creer que vamos … pero cómo, si no dábamos con el rollo? Qué es lo que no lo deja dormir, sumercé? Qué es lo que no encuentra, mijo?


No esperen que les firme bajo el pseudónimo de Oriana, ese es otro cuento, dígalo sin ambages, que se lo contó Margarita Ventura, su madre, alguien quiere más ficción?





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